jueves, 10 de mayo de 2012

Sobre la custodia compartida


Escribo esta opinión a propósito de la noticia aparecida el pasado día 18 de abril, sobre la custodia de dos niñas que un juzgado de Valls, ha concedido a la madre, en contra de la voluntad de las niñas que quieren vivir con el padre.
Estoy divorciado desde hace 13 años, y tengo dos hijos varones de 20 y 23 años ósea que cuando nos separamos, tenían 7 y 10 años.
Cuando nos separamos, la custodia se la dio el juez, en sentencia de separación, y de mutuo acuerdo, a la madre, porque ni me lo cuestioné, puesto que es dificilísimo para un padre conseguir la custodia de unos hijos menores.Menos de un 5%, de los casos, dan la custodia al padre.Al año y medio mis hijos me dicen que no pueden vivir con su madre, y me piden venir a vivir conmigo.La relación con la madre era malísima. Hablé con mi abogado y le dije que pidiera la custodia para mi, y un poco más y se me ríe en la cara. Me dijo,” llevo 40 años de ejercicio y nunca he conseguido la custodia para un padre si no es con acuerdo”.
Yo no podía dejar a mis hijos abandonados y decidí pedirla. Ahí empezó mi calvario particular. Me la denegaron y además me condenaron a costas, ósea, pagué el abogado y procurador de mi ex y el mío. Unos meses después, mi ex pidió el divorcio, para casarse con el hombre con el que me había engañado,( del cual ya se ha divorciado ), y aproveché para volver a pedir la custodia por segunda vez. Evidentemente, en contra de la opinión de todo el mundo, incluido mi abogado.
En ese momento mis hijos ya vivian conmigo pero era una situación ilegal porque había una sentencia que decía que tenían que vivir con la madre. Un 2 de mayo, los despachó de casa a las 10 de la noche y los sacó a la calle. Mis hijos me llamaron que fuera a recogerles que mamá, en un ataque de rabia, les había despachado. Me los encontré a los dos llorando, con la mochila del colegio en la acera de casa. Mi abogado me dijo que tenía que seguir pasándole la pensión por alimentos a mi ex, a pesar de estar viviendo conmigo. ( 250.000.- pesetas/ mes ). Yo me negué, porque además no podía pagarla.