lunes, 14 de marzo de 2016

Micromachismos e igualdad de género

El jueves, 10 de marzo, asistí a un aquelarre feminazi que ofició el eminente psicólogo y antropólogo cultural y social, Don Alejo Durán López, miembro de la asociación feminazi AHIGE (asociación de hombres por la “igualdad de género)
El evento tuvo lugar en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura, en Badajoz, como parte de los festejos que organiza la “Oficina para la Igualdad” de la Universidad de Extremadura con motivo del día 8 de marzo, día de la mujer trabajadora… El aquelarre también contaba con el apoyo entusiasta del Ayuntamiento de Badajoz, gobernado por el Partido Popular, partido que hace ya mucho tiempo abrazó la denominada “perspectiva de género” y abandonó el humanismo cristiano, pese a que muchos de sus votantes no lo sepan.
En el llamado “salón de grados” de la mencionada Facultad de Educación había aproximadamente 150 personas, la mayoría estudiantes que pretendían lograr la concesión de “créditos” por su asistencia, también había algunos profesores “de género” y por supuesto, estaban presentes las principales representantes del lobby feminazi en Badajoz capital.
La asociación a la que el ponente pertenece, AHIGE, dice tener como principal objetivo ayudar a los hombres, varones “a encontrar su lado femenino”. Permítanme que les diga que no he visto ni oído en mi vida cosa más burda, zafia y esperpéntica en una facultad universitaria.
El individuo que oficiaba el aquelarre comenzó afirmando sin ruborizarse que los hombres, varones, tenemos una tendencia innata a establecer relaciones de dominación, vejatorias, violentas, abusivas… con las mujeres. Así, a manera de aperitivo de lo que vendría después. Solamente le faltó solicitar a los hombres presentes que cada vez que abran la boca nunca olviden pedir perdón por haber nacido con pene. Por supuesto, afirmó, también sin ponerse colorado que los hombres, varones, somos los únicos responsables de los males de este mundo, sean presentes, pasados o por venir (¡Jo, qué malos somos los hombres!)
Ni que decir tiene que en ningún momento definió qué es eso del “machismo”, o los “micromachismos” a los que se refirió una y otra vez cuando iba describiendo conductas que atribuía a los varones y que afirmó, también sin rubor, que son propias de la condición masculina… Su discurso fue un continuo linchamiento de todo lo que huela a masculino. Bueno, para ser sinceros hubo un par de ocasiones que dijo que también hay mujeres que participan de aquellas formas de conducta, aunque añadió que de forma excepcionalísima (seguro que es que a algunas mujeres cuando ejercen alguna forma de violencia es que les sale “su lado masculino” o algo parecido).
En el discurso del oficiante del aquelarre estuvo siempre presente el dogma feminista de “género” de que cuando una mujer agrede a un hombre (sea o no con resultado de muerte) siempre se ha de aplicar aquello de “algo habría hecho para que su mujer, que es una santa, le diera 15 o 20 puñaladas por la espalda (claro) o le envenenara la sopa con arsénico o mata ratas”.
Porque, ya se sabe, las mujeres solo matan en defensa propia y nunca porque sean unas arpías y criminales. Para matar estamos los hombres, que lo llevamos en los genes y por eso desde los albores de la humanidad organizamos guerras, nos caemos de los andamios (alrededor de 3.000 muertos al año), tenemos más cáncer de pulmón, de hígado, más infartos, más muertes en las minas, por accidentes de tráfico en el trabajo etc.
¡Masoquistas que somos. Los hombres inventamos la sociedad patriarcal no para proteger a la familia, sino para suicidarnos colectivamente!
Las mujeres no matan, sólo se defienden de la violencia “machista”. Por eso le dan a su esposo, o compañero “sentimental” siete veces con el hacha en la cabeza, le asestan 17 puñaladas o lo envenenan poco a poco cada día. Para que sufras más, ya que ese es el sino del hombre-protector, paternalista y esclavo del trabajo (hasta hace unas décadas, pues la mujer en la actualidad también es “esclava del trabajo” fuera de casa…)
El feminismo de género, subvencionado, altamente subvencionado, omnipresente, oculta sistemáticamente todo lo que está en contra de sus dogmas, y el más importante de ellos es que las mujeres son unas benditas pacifistas que tienden a resolver sus disputas/diferencias mediante el diálogo, de manera pacífica; y que la violencia, como el coñac Soberano, es cosa exclusiva de los hombres.
Afirmaciones de ese calibre son un insulto a la inteligencia que mucha gente, de buena voluntad, gracias a la hábil propaganda del lobby feminazi se ha acabado creyendo.
La “industria del maltrato de género” en España, está compuesta por cantidad de parásitos (más de 100.000 mujeres “profesionales-liberadas” para asuntos de “igualdad y género”) que viven de la falsedad, de la mentira.
Ocultan sistemáticamente que mueren hombres a manos de sus esposas y compañeras. De cada 100 personas adultas muertas en España, anualmente, por disputas conyugales, alrededor de 40 son hombres (en España mueren anualmente cerca de 60 mujeres asesinadas por sus esposos)
También ocultan la muerte de niños, niñas, ancianos, ancianas, porque la mayoría de homicidas son mujeres.
Y por supuesto, ocultan que España tiene la fortuna de ocupar uno de los últimos lugares de la lista de países de la Unión Europea en violencia doméstica, estando solo por delante de naciones como San Marino, Luxemburgo, o Liechtenstein; como también ocultan que la lista de los 28 países de la UE está encabezada por países supuestamente civilizados como; Suecia, Dinamarca, Finlandia, Alemania…
Por si a alguien le cupiera alguna duda, los datos que aquí se exponen están sacados de los Anuarios Estadísticos del Ministerio del Interior, del Instituto Nacional de Estadística, de foros dela Policía, de la Guardia Civil, de informes del Ministerio de Justicia. También se puede consultar el informe del año 2015 respecto de la violencia doméstica en Europa, que el lobby feminazi hizo todo lo posible para que no se divulgara en España…
Lo que ocurre en España desde hace décadas -una dictadura de “género” alentada por las asociaciones de “mujeres” (que no representan en absoluto a las mujeres españolas en general, ni están en sintonía con sus intereses…) ha conducido a que se haya instalado entre la gente la idea estúpida de que los únicos que ejercen violencia son los varones, y que las mujeres son unas benditas.
España, en éste, como en cualquier otro asunto no es “diferente”, aquí (en eso que los progres llaman “estepaís”) las mujeres también ejercen violencia, sobre sus maridos, sobre sus hijos e hijas, sobre sus padres y madres ancianos…
Todos los estudios serios demuestran que el maltrato, con o sin resultado de muerte, no es cosa exclusiva de los hombres (aunque la perversa y totalitaria “perspectiva de género” diga que como el coñac Soberano “es cosa de hombres”) la violencia no distingue de sexos, ni de edades, ni de razas, ni de ninguna circunstancia personal. Si acaso, como demuestran los estudios científicos, en las sociedades más “tradicionales” la violencia intrafamiliar está menos presente.
He aquí la “encuesta tramposa” realizada en España hace tres lustros, para los que aún no hayan tenido el “disgusto” de saber de ella, encuesta-embudo especialmente diseñada para obtener resultados a gusto de quienes la promovieron, que después pudo transformarse en propaganda, “medidas legales”, directrices, subvenciones, etc.
Me refiero a la macroencuesta de marzo de 2000 acerca de la “violencia sobre las mujeres” (repetida en 2002 y varias ocasiones más con análogos resultados, aunque con no tanto impacto publicitario) La “científica encuesta” permitió llegar a la conclusión de que en la España de entonces había MÁS DE DOS MILLONES DE MUJERES MALTRATADAS.
Para ello se consideró “mujeres maltratadas” a todas las que respondieran con las palabras “frecuentemente” o “a veces” al menos a UNA de las trece preguntas siguientes, referidas a su esposo o compañero:
– ¿Le impide ver a la familia, o tener relaciones con amigos, vecinos, etc.?
– ¿Le quita el dinero que usted gana, o no le da lo suficiente que necesita para mantenerse?
– ¿La insulta o amenaza?
-¿Decide las cosas que usted puede o no hacer?
– ¿Insiste en tener relaciones sexuales aunque sepa que usted no tiene ganas?
– ¿No tiene en cuenta las necesidades de usted (le deja el peor sitio en la casa, lo peor de la comida…)?
– ¿En ciertas ocasiones le produce miedo?
– ¿Cuando se enfada llega a empujar o golpear?
– ¿Le dice que a dónde va a ir sin él, que no es capaz de hacer nada por si sola?
– ¿Le dice que todas las cosas que hace están mal, que es torpe?
– ¿Ironiza o no valora sus creencias (ir a la iglesia, votar a un determinado partido, pertenecer a alguna organización)?
– ¿No valora el trabajo que realiza?
– ¿Delante de sus hijos dice cosas para no dejarla a usted en buen lugar?
 Como la encuesta no se aplicó a hombres, los periódicos y demás medios de información, no pudieron sorprendernos al día siguiente con la insólita noticia de que también había dos millones de varones maltratados. Ni se pudo emprender el correspondiente “Plan para combatir la violencia contra el hombre”. Ni tampoco adoptar las pertinentes medidas jurídicas y administrativas, incluidas las gigantescas campañas de sensibilización. Ni destinar varios millones de euros de los presupuestos a la luchas contra ese otro “genero” de violencia. Y mucho menos tener el pretexto para aprobar leyes para crear juzgados de excepción para juzgar solamente a mujeres, o endurecer las penas por maltrato a los varones cuando los autores del maltrato son mujeres…
Pero sin duda, en la próxima macroencuesta se corregirá esa “pequeña omisión”. Supongo. (Claro que eso dependerá fundamentalmente de si el fascio-feminismo de la diferencia, o feminazismo da su permiso…)
Y ya para terminar, permítaseme dedicar unos minutos de recuerdo a los “Hombres muertos, víctimas de la violencia de sus esposas y compañeras en los últimos años.” Permítaseme también que honre al millar de hombres inmersos en procesos de divorcio, denunciados falsamente por sus esposas, que se ven alejados de sus hijos y que… acaban quitándose la vida cada año en España.
Pues, según parece, en el Reino de “Igual-da género” hay personas “más iguales que otras, y víctimas de primera, de segunda categoría… y otras que ni siquiera existen…
¡RIP por las víctimas olvidadas!